Psicóloga de la Universidad de los Andes de Bogotá, con un DEA en Neuropsicología del Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, en París, y un Doctorado en Neurociencia Cognoscitiva del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica, en París, con un trabajo sobre la memoria semántica en la enfermedad de Alzheimer.
Durante 10 años, trabajó en el servicio de neuropsicología del Instituto Neurológico de Colombia y del Hospital Militar. Desde 1995, trabaja en la Clínica de la Memoria, en el Hospital San Ignacio, realizando labores de asistencia, docencia e investigación, con un equipo interdisciplinario especializado en el estudio de pacientes con queja de memoria.
Actualmente dirige el área de neurociencia de la conducta, en la maestría de neurociencias de la facultad de medicina y el área de neuropsicología de la facultad de psicología de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido profesora en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad de los Andes, de las cátedras de Cerebro y Comportamiento, Neuropsicología Clínica y Cognoscitiva, Cerebro y Memoria, Envejecimiento Normal y Patológico y de una cátedra denominada El ojo de la ciencia en el arte.
Es autora de los libros "Neuropsicología Clínica y Cognoscitiva", "Cerebro, Arte y creatividad" y “Habilidades Viso-Construccionales en el Envejecimiento y la Demencia”, de diversos capítulos de libros y de artículos en revistas nacionales e internacionales, como Brain and Language, Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology y Revistas de Neurociencias, en temas relacionados particularmente con cerebro y memoria, enfermedad de Alzheimer y relaciones entre cerebro, arte y creatividad.
¿Qué tan diferentes son el arte y la ciencia?
Sin duda, sus procedimientos son diferentes, pero no sus fines. Puede decirse que el arte
busca provocar experiencias emocionales, jugando con nuestras respuestas frente a lo
que vemos y oímos. La ciencia busca descubrir los procesos detrás de las apariencias.
Tanto el arte como la ciencia, argumentan buscar la verdad y ambos se seducen por la
belleza.
Para algunos, comprender el misterio del arte está tan lejos de nuestras capacidades, que
debemos rechazar la hipótesis materialista. Otra posición está en asumir que en los muchos
billones de interacciones neuronales, están los secretos de la consciencia, que permite
encontrar la belleza en las configuraciones y formas que crea. Desde esta perspectiva, la
experiencia estética depende de procesos cognoscitivos y afectivos del cerebro y de una
estrecha relación entre los dos.
Hay muchos misterios por explorar. Pero Einstein decía: "lo más bello que
podemos experimentar, es el misterio. Es la fuente del verdadero arte y de la verdadera ciencia"
[Cerebro, Arte y Creatividad, 2004]